El suelo-cemento es un material compuesto por áridos granulares estabilizados mediante la adición controlada de cemento y agua, utilizado en la ejecución de subbases viales, cimentaciones, explanadas industriales e infraestructuras viarias. Las prestaciones mecánicas y la durabilidad de la capa dependen de la precisión en la dosificación del ligante y de la homogeneidad de la mezcla.

Las plantas para suelo-cemento SAMI están diseñadas para garantizar un control continuo del proceso productivo, asegurando la proporción correcta entre áridos, cemento y agua y la estabilidad de la mezcla en el tiempo. El sistema integra almacenamiento del ligante, dosificación y pesaje de los componentes, transporte y mezclado en un ciclo coordinado y automatizado, reduciendo desviaciones cualitativas y optimizando la productividad en obra.

Las configuraciones varían en función de la capacidad requerida, la movilidad de la planta y el grado de automatización, siendo adecuadas tanto para aplicaciones temporales en grandes obras de infraestructura como para instalaciones más estructuradas. El objetivo es garantizar uniformidad del material producido, cumplimiento de las especificaciones técnicas del proyecto y fiabilidad operativa incluso en condiciones de uso intensivo.